domingo, 26 de abril de 2009

Mucha suerte a todos

Podría ponerme a contar extravagantes historias de Mr. Fergusown, pero no lo haré. O quizás si. Sé que en el fondo me gustaría transcribir textualmente una hoja de mi diario más íntimo. Pero es que ya estoy harto de las noticias y la manipulación de los medios. En cambio, lo que haré, oh en cambio, es transcribir literalmente un decreto de necesidad, y urgencia. Ipso Facto:

"Hola, soy Jimmy Carter, el presidente de los Estados Unidos de Norte América"

Ipso facto. Y luego del homenaje a ese hombre. Si, a ese hombre que nos supo influenciar de la mejor manera. Es decir, llevando hasta los extremos de la muerte y de la vida un pétalo sincero de rosa, de alegría, y de sonrisa... oh, un pétalo.

Mr. Fergusown nació bajo la línea de pobreza. Luego, cuando adúltero, cruzó esa delgada línea roja. Solía incitar a los más jóvenes al comercio, a la pintura y a la meditación. Después de todo, le cabían bien la meditación, la pintura, y el comercio. Marítimo, soñador, adúltero, esos son los rasgos más pronunciados de su ser. Y los que le valieron la pena de muerte. Pero esa es, ya, otra historia, que contaré inmediatamente.
"Marítimo, soñador, adúltero" fueron las palabras del fiscal. El jurado no tuvo mucho que discutir. "Culpable" declararon al unísono y el martillo severo de la ley cerró el trato.
"¡Soy José Canseco, soy José Canseco!" gritaba desconsolado nuestro héroe, puesto que su verdadero nombre era, en realidad, José Canseco. Había adoptado el seudónimo de Mr. Fergusown sólo por tristeza...

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